ÉTICA, CONCIENCIA Y CONSISTENCIA – Banca Ética

ÉTICA, CONCIENCIA Y CONSISTENCIA

La actuación de una organización está dada por la actuación de cada uno de los miembros que la componen;  entonces surge necesariamente la necesidad de construirla  desde adentro hacia fuera.

Tal vez uno de los mayores desafíos sociales en la actualidad es ser reconocidos por todas las personas como un ser humano ético. Desde esa misma premisa, nuestro proyecto es construir un banco cuya reputación esté sostenida por el reconocimiento social como un Banco Ético.

Más allá de pertenecer a una agrupación u obtener una certificación: ¿Cuáles son los desafíos que demanda esta declaración -en un momento histórico- en el que la desconfianza en los actos e intenciones es parte del día a día en nuestro país y probablemente en el mundo entero?

La práctica de la ética sólo es posible observarla en los actos que hacemos y en sus efectos en el mundo, tanto con nosotros mismos como con los demás; con los cercanos como con los lejanos; en el corto como en el mediano y largo plazo; en nuestro medio ambiente como en el medio ambiente global. En fin, demanda un permanente, continuo y profundo ejercicio de percepción y reflexión frente a cada hecho según su propio contexto: pasado, presente y futuro, incluso más allá de nuestra propia vida.

Esto conlleva, no solo  la capacidad de observar aquello que nos consigue el éxito y  motiva, seguriza o impulsa, sino principalmente  aquellos errores que nos señalan lo que necesitamos aprender.

“NUESTRO PROYECTO ES CONSTRUIR UN BANCO CUYA REPUTACIÓN ESTÉ SOSTENIDA POR EL RECONOCIMIENTO SOCIAL COMO UN BANCO ÉTICO”.

Todo lo anterior son sólo declaraciones teóricas si no las llevamos a la práctica. Al considerar que la actuación de una organización está dada por la actuación de cada uno de los miembros que la componen, entonces surge la necesidad de construir la ética desde adentro hacia fuera: que cada persona de la organización, en cada actuación y decisión que realice, tenga íntimamente presente la necesidad de ser consistente con aquello que se quiere reflejar. Y en esta exigencia necesitamos de todos para construir comunidad:   ninguno de nosotros puede ver lo que está a su espalda – necesitamos de todos los otros para poder verse a sí mismo,

La cultura actual del emprendimiento empresarial pone el foco en los resultados rápidos: hay que generar tracking de ventas, sino no sirve, es teoría; no se puede perder tiempo en reflexiones inútiles. Tenemos que romper entonces los paradigmas o “best practices” actuales para crear el Banco Ético, ya que éste exige como fundamento esencial el desarrollo de la consciencia, la que debe crearse a lo largo de la historia de la nueva organización.

El desafío de ir por caminos muy poco transitados se incrementa más en los primeros tiempos de la organización, donde la necesidad está puesta de conseguir el propio sustento, poniendo en riesgo la coherencia y consistencia del impulso.

Tal vez por ello es que hoy más que nunca, como fundadores de este impulso y promotores de este cambio, queremos pedirle a cada uno de los tocados por la Banca Ética, que asuma la imperiosa responsabilidad de poner sus atentos ojos sobre cómo lo estamos haciendo, ayudándonos -quienes se encuentran adentro como los de afuera, los de abajo con los de arriba, los externos con los internos, todos, unos y otros- a percibir toda la complejidad de cada decisión, para crecer sana y transparentemente, y así sostener todos un auténtico esfuerzo por ser permanentemente consistentes con el ideal ético que aspiramos construir.

Esa transparencia y coraje, unido a la calidez y empatía que nos inspira el sabernos miembros de un impulso tan profundamente transformador, nos permitirá -desde nuestros inicios- a reflejar luz, calor y esa capacidad de crear y hacer realidad los paradigmas de los nuevos tiempos, que queremos encarnen en uno de los tres bastiones de los tiempos antiguos, el corazón de la economía: la banca.