JUAN CRISTÓBAL PRIETO, FUNDADOR DE GREEN LIBROS: “DICEN QUE LA JUVENTUD NO LEE MUCHO, YO AQUÍ VEO QUE LA GENTE SE PELEA POR ENTRAR” – Banca Ética

JUAN CRISTÓBAL PRIETO, FUNDADOR DE GREEN LIBROS: “DICEN QUE LA JUVENTUD NO LEE MUCHO, YO AQUÍ VEO QUE LA GENTE SE PELEA POR ENTRAR”

Para quienes no saben, en la esquina de las calles Loreto con Doménica, comuna de Recoleta, hay una librería en donde el primer sábado de cada mes, entre abril y diciembre, se pueden comprar textos desde 100 pesos. Es Green Libros, proyecto que ya completa diez años y cuyo ethos es darle una nueva vida a los libros. Para que muchas personas vuelvan a leerlos. Para que no terminen en los vertederos.

¿Cómo es ese círculo virtuoso del libro del que hablas, Juan Cristóbal?

-Green Libros es un emprendimiento social que recolecta libros que la gente ya ocupó o ya leyó y le damos una nueva vida. Este círculo virtuoso del que yo siempre hablo es que aquí , tanto en la librería física como en la librería online (para que cualquier chileno de Arica a Punta Arenas pueda acceder a estos libros), tenemos libros de buena calidad, porque hacemos varios filtros y a un precio accesible para los chilenos. La cosa es que al comprarnos libros están ayudando a que más bibliotecas se construyan en zonaS vulnerables, ya que nosotros trabajamos con fundaciones que están en la base de la pirámide.  Por último, al reutilizar los libros, donarlos y comprar uno  reciclado, están cuidando el medio ambiente para que no lleguen más libros a los vertederos municipales. Además, si se talaron árboles para hacer papel, que ese papel que se hizo libro sea leído por mucha gente y no sólo por una persona.

¿En qué lugares recolectan libros, dónde puede la gente hacer donaciones?

-Tenemos más de 50 lugares, en la Región de Valparaíso y en la Región Metropolitana. Ya vamos a llegar a Concepción y La Serena. En nuestra web (www.greenlibros.com) salen todos los lugares donde pueden donar. Y si quieren donar más de 100 libros, podemos ir a las casas y retirarlos. En la misma web ponen su nombre y dirección, nosotros los llamamos y coordinamos la visita.

Green tiene unos cien mil libros, ¿qué es lo que más compra la gente?

-En enero y febrero, textos escolares y en el resto del año hay varios subsegmentos. Tenemos el coleccionista que viene a buscar libros antiguos, aquellos a quienes les encantan los libros difíciles de obtener, y también tenemos mucha gente que viene a comprar libros de cocina, tejido, buena literatura e historia de Chile. También desarrollo personal, mucho.

¿El desarrollo personal está de moda parece?

Sí… y todo el tema de la lectura complementaria para los colegios. Obviamente, los clásicos de la literatura universal de siempre, que creo todo joven tiene que partir leyendo. A veces, también la gente viene sin saber mucho lo que quiere y aquí encuentra cosas interesantes.

Debe pasar que cuando se acude a una librería por primera vez, las personas descubren un mundo fascinante. Eso de recorrer los estantes, reconociendo autores, conociendo otros nuevos. Algo muy distinto a dedicarle tiempo al mall.

-De hecho, dicen que hay que oler los libros, tienen un olor muy especial, y claro, no hay que ser un lector de 50 libros al año para venir acá. Pueden venir con niños, hay muchos libros infantiles, y pueden encontrar libros de muy buen precio y de buena calidad.

Después de 10 años de este emprendimiento, ¿cuál sería tu diagnóstico sobre el hábito de la lectura en nuestro país?

-No tengo una evidencia empírica, pero lo que es bien interesante es que hacemos una venta de bodega los primeros sábados de cada mes -en enero y febrero las suspendemos por los textos escolares- en donde tenemos libros a 100, 500, mil y dos mil pesos, y llegan dos mil personas, mucha juventud. Dicen que la juventud no lee mucho, yo aquí veo que la gente se pelea por entrar. De hecho, tienen que entrar en grupos de 30, tienen media hora, compran, y se tienen que ir, y entra otro grupo de 30. Así son las colas, llegan hasta el final de la cuadra para comprar libros.

Quizás hay una imagen ahí de un Chile que no es tan masivo, tan visible…

Vienen estudiantes universitarios, se levantan temprano, y se llevan, no sé, 20 ó 30 libros con cinco ó 10 lucas.

En Doble Impacto nos hemos dado cuenta que es posible y tiene rentabilidad financiar cultura, como el caso de una librería.¿Cómo lo ves tú, qué importancia le das?

-Mira, mi hermana es artista, y creo que es fascinante que Doble Impacto se haya interesado en la lectura y la cultura porque hay poco acceso a financiamiento en Chile. A los artistas, en general, les cuesta sacar un libro y después es muy difícil hacer otro. Entonces, hay una oportunidad para que aparezcan inversionistas que puedan financiar un proyecto rentable y además obtener un beneficio.

¿Todos los libros que tienen son donaciones, textos reciclados?

-Todo es donaciones, estamos muy agradecidos de la gente que nos dona, porque además podemos saber que el libro llegó a un buen destino, que no terminó en un vertedero, sino que otra gente lo está leyendo, y otra gente lo va a leer.

La idea es que si ya se imprimió el libro sea parte de la economía circular. Un libro se imprime, la gente lo lee, lo puede donar o se puede llevar a una fundación. Y el libro vuelve a estar disponible para que otra persona lo pueda ocupar. Y ahí se queda en el círculo. Y si el libro se deteriora, se rompe, le entra agua, hongo, nosotros los reciclamos y lo hacemos papel de nuevo.